Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de marzo, 2014

Hugo Rodriguez Uribe. Epistemologia y calidad educativa

México : Dríada, 2004

     ¿Existe un concepto de calidad educativa? La respuesta que nos brinda el autor, es que si este concepto tiene algún rigor epistemológico lo encuentra  en el saber fenoménico. Ahora bien, cualquier concepto que intente ser enmarcado en el ámbito educativo y con mayor razón cuando se utiliza para instaurar prácticas y cambios administrativos, deriva en el pragmatismo de la vida. Ese proceder primordialmente basado en las características seculares del lenguaje, implica que la sociedad asuma un determinado enfoque de racionalidad como convención social, para lo cual es imponderable que ese sistema de ideas devele una variedad limitada de fines posibles. Teniendo un proyecto que esconde fines alternativos, incorporados a la perspectiva ideológica, esto tiene relación directa con el consenso de racionalidad al que se llega desde los actores políticos, recordemos que el concepto de racionalidad,  formula la relación entre medios y fines, elegidos conforme a un prem…

Pedro Juan Gutiérrez. Carne de Perro

De modo peculiar, Pedro Juan Gutiérrez atiza palabras como si fuesen escupitajos en la cara de lo educado, un urbanismo torcido que retrata el paisaje cubano, se entremezclan aquí la regulación externa y la autorregulación del individuo que vive troceando el tiempo en un pequeño departamento, contentándose con las cosas sencillas, disfrutando el calor y el buen humor de la gente, sentándose a fumar en la playa,  siendo social con los turistas, y como uno puede esperar de un escritor, teniendo sexo desenfrenado. Buena escritura ejemplificando el carácter multifuncional de la vida cubana, una nación que ha sufrido bastante, y que sin embargo prosigue sonriente.    Todo lo que es percepcible en esta lectura, incluido  el grumoso calor de la Habana, está retratado en una narrativa certera, diálogos precisos, es bastante entretenida  la interacción de los personajes.
    No soy un admirador de los libros que narran la vida cotidiana de un escritor, creo que hemos tenido suficiente de eso…

Donald Ray Pollock. El diablo a todas horas

El cómo importa, en una historia o simplemente en una ficción narrada, las emociones estáticas en las letras pueden captar al lector, y justamente sobre este poder es que los libros contienden por un poco de la atención entre tantas otras actividades, grabamos una buena escena en nuestra mente si ésta tiene todos los ingredientes, a mi modo de ver, lo más importante es que las historias estén concretadas en un mundo creíble, sin que eso implique alejado de lo fantasioso, pues aun en las grandes imaginaciones debe de existir un punto donde parezca real lo que se está leyendo. Sobre esta ranura ficcional, el libro de Donald Ray Pollock, El diablo a todas horas arranca vertiginoso, nos dispone a conocer esa pobreza, no solo monetaria sino emotiva, mental, perfectamente asquerosa y mundanalmente  podrida. Las primeras páginas realmente te atrapan, empiezas a creer que estás leyendo a un escritor capaz de adoptar lo mejor de Bukowski combinándolo con algo de Jim Thompson, aderezado con un…